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Cuando el volumen de órdenes de servicio crece, el problema no suele estar en el taller sino en cómo se organiza la información. En Sam Sang Service Center notamos que el seguimiento de reparaciones dependía de planillas sueltas y llamadas para confirmar estados. Eso funcionaba con pocos trabajos diarios, pero empezaba a generar demoras cuando había más de diez equipos en espera.
El objetivo fue ordenar el flujo sin cambiar la forma de trabajar de los técnicos. En lugar de imponer un sistema nuevo, se rediseñó el panel de seguimiento para que cada orden tuviera un estado claro: recibido, diagnosticado, en reparación, esperando repuesto o listo para retirar. La información pasó a actualizarse desde el taller, con una sola persona responsable de cargar los avances al cierre de cada jornada.
La implementación se hizo por etapas. Primero se definieron los estados y los criterios para pasar de uno a otro. Después se ajustó la vista para que el operador viera solo las órdenes activas y un historial breve de cada equipo. Finalmente se sumó una alerta visual para los trabajos que superaban los cinco días hábiles, que era el plazo que más reclamaban los clientes.
- Estados de orden unificados y visibles para todo el equipo del taller.
- Carga de avances diaria, sin duplicar tareas administrativas.
- Alerta automática para órdenes que superan el plazo estimado.
- Historial por equipo para consultar intervenciones anteriores.
El cambio no fue tecnológico sino de criterio. Al tener un panel claro, el equipo dejó de preguntar por teléfono el estado de cada trabajo y el cliente recibió respuestas más precisas. Las órdenes que esperaban repuesto dejaron de quedar en un limbo, porque ahora tienen una fecha estimada de ingreso y un responsable de avisar cuando llega la pieza.
El resultado más concreto fue la reducción de llamadas de seguimiento y la posibilidad de planificar mejor la agenda de visitas a domicilio. El panel no reemplazó el criterio del técnico, pero le dio un soporte visual que antes no existía. Para un taller chico, esa diferencia se nota en el día a día.
La lección de este proyecto es que un buen seguimiento no necesita más herramientas, sino reglas claras y una sola fuente de verdad. El panel ordenó el trabajo sin sumar carga administrativa al equipo.